Cuando Don Aldemar tenía 15 años, se iba con su hermano Diego y su Primo Raúl a dar serenatas en las noches de Luna. Don aldemar no sabía tocar ningún instrumento, tampoco sabía cantar, pero estaba presente porque a veces les abrían la puerta, les invitaban chocolate o traguito y podían bailar con las muchachas de la casa.
jueves, 20 de agosto de 2009
domingo, 16 de agosto de 2009
El primer carro en Marulanda
Marulanda (Caldas) es actualmente un municipio pequeño y aislado de Caldas. En los años 40 era aún más pequeño y más aislado, y Don Aldemar iba con frecuencia desde Salamina cuando era arriero. En una ocasión, fue contratado para llevar hasta allá, a lomo de mula y junto a otros arrieros, un automóvil desarmado (que resultó siendo la sensación entre los lugareños)
jueves, 23 de julio de 2009
La Memoria Colectiva
(Click en la foto para ampliarla)

Esta es la foto reciente más completa que se tiene de la familia de Don Aldemar. Allí aparecen: Su esposa, dos hermanos, una cuñada, seis hijos, nueve nietos, tres bisnietos, un sobrino, una nuera, un yerno, dos sobrinas-nietas y un yerno-nieto. Faltaron pocos (ojalá que para la próxima foto estén presentes).
Gabriel García Márquez dijo que "la vida no es como uno la vivió sino como uno la recuerda", y en este blog he tratado de recoger la vida de Don Aldemar, tal y como él la recuerda. Sin embargo, esos recuerdos no están exentos de ser imprecisos o distorsionados, y no porque a Don Aldemar le esté fallando la memoria (ya quisiera yo tener su memoria cuando tenga su edad) sino porque su memoria haya hecho la trampita para recordar las cosas de una manera diferente, a fin de que el recuerdo sea más grato o más fácil de retener.
Por eso quisiera contar con el resto de la familia para esta reconstrucción de la historia. Es necesario recoger muchos puntos de vista, opiniones y comentarios, que sin duda complementarán y enriquecerán los relatos de mi abuelo. Queremos armar, entre todos, la memoria colectiva de nuestra familia.
Espero que todos se pasen por aquí.
Gabriel García Márquez dijo que "la vida no es como uno la vivió sino como uno la recuerda", y en este blog he tratado de recoger la vida de Don Aldemar, tal y como él la recuerda. Sin embargo, esos recuerdos no están exentos de ser imprecisos o distorsionados, y no porque a Don Aldemar le esté fallando la memoria (ya quisiera yo tener su memoria cuando tenga su edad) sino porque su memoria haya hecho la trampita para recordar las cosas de una manera diferente, a fin de que el recuerdo sea más grato o más fácil de retener.
Por eso quisiera contar con el resto de la familia para esta reconstrucción de la historia. Es necesario recoger muchos puntos de vista, opiniones y comentarios, que sin duda complementarán y enriquecerán los relatos de mi abuelo. Queremos armar, entre todos, la memoria colectiva de nuestra familia.
Espero que todos se pasen por aquí.
lunes, 13 de julio de 2009
Breve biografía de Don Aldemar (II)
(Esta es la continuación de esta entrada)

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En Manizales, Don Aldemar y su Familia comenzaron a vivir en el Barrio Fátima, en una casa de un pisito que con su trabajo convirtió en una de dos pisos y balcón. A finales de 1982 se vende esa casa y comienza un peregrinaje por toda la ciudad, cambiando de domicilio casi una vez al año. Entonces viven (en ese orden) en el Centro (1983), el Bosque (1984), El Centro (1985), Campohermoso (1986-1990), San Joaquín (1991-1992), Parque Liborio (1993), La Galería (1994) y Parque Caldas (1995). Don Aldemar trabajó en la fábrica de Herragro hasta 1989 cuando cumplió la edad de jubilación. En ese tiempo también fue obrero constructor, comerciante (Tenía un local en San Andresito) y trabajó en la fábrica de Arepas de la familia.
En 1996 la familia se muda a La Unión (Valle del Cauca) y cuatro años después se muda a la vereda Coconuco, en Versalles, donde reside desde entonces. En ese lugar se encuentra muy a gusto y procura salir de allí lo menos posible.
La mayoría de los videos han sido grabados allí.
En 1996 la familia se muda a La Unión (Valle del Cauca) y cuatro años después se muda a la vereda Coconuco, en Versalles, donde reside desde entonces. En ese lugar se encuentra muy a gusto y procura salir de allí lo menos posible.
La mayoría de los videos han sido grabados allí.
miércoles, 8 de julio de 2009
Ese caminito ahí

En esta foto Don Aldemar quizá esté señalando el camino que pone límite a la finca en la que vive actualmente, o quizá esté señalando la espectacular panorámica que disfruta desde su ventana, pero con toda seguridad está feliz porque señala un lugar increíblemente hermoso que le hace sonreír.
Y es que si de algo estamos seguros quienes conocemos a Don Aldemar es que no existe otro lugar en el que prefiera estar que en la finca donde habita desde hace ya varios años, y como Don Aldemar ha sido arriero, buscador de oro, obrero constructor, obrero mecánico, pescador, cazador, conductor de camión, comerciante de productos agrícolas, comerciante de almacén, cantinero, agricultor, criador de animales y quién sabe qué más, me parece que este relato de Eduardo Galeano aplica muy bien para rendirle homenaje a mi abuelo (Salvo por lo de "maestro blasfemador"), que después de haber recorrido el mundo entero prefiere mirar ese caminito ahí.
Y es que si de algo estamos seguros quienes conocemos a Don Aldemar es que no existe otro lugar en el que prefiera estar que en la finca donde habita desde hace ya varios años, y como Don Aldemar ha sido arriero, buscador de oro, obrero constructor, obrero mecánico, pescador, cazador, conductor de camión, comerciante de productos agrícolas, comerciante de almacén, cantinero, agricultor, criador de animales y quién sabe qué más, me parece que este relato de Eduardo Galeano aplica muy bien para rendirle homenaje a mi abuelo (Salvo por lo de "maestro blasfemador"), que después de haber recorrido el mundo entero prefiere mirar ese caminito ahí.
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(...) Jesús Babío, nacido en el pueblo de Cambre, era maestro albañil, maestro fontanero, maestro carpintero y maestro blasfemador. Hacía bien todo lo que hacía (...)
Aquel obrero errante había trabajado en Inglaterra, Holanda, Noruega, Alemania y hasta en Cataluña.
Sus relatos siempre terminaban igual. Con el martillo señalaba el ventanal, invadido por los pájaros, y más allá señálaba el sendero del bosque de Cambre. Nadie aparecía por allí, como no fuera un lugareño que llevaba, montado en un burro, una carga de leña. El sendero no era más que un tajo de polvo entre los árboles.
- ¿Lo vé? -Preguntaba. Y sentenciaba:
- Yo anduve muchos caminos, y me importa un rábano el camino del calvario, el camino de Santiago y todas las autopistas. Porque sepa usted, vaya sabiendo, que todo lo que hay para ver en el mundo, y en el alto cielo, pasa por ese caminito ahí.
Aquel obrero errante había trabajado en Inglaterra, Holanda, Noruega, Alemania y hasta en Cataluña.
Sus relatos siempre terminaban igual. Con el martillo señalaba el ventanal, invadido por los pájaros, y más allá señálaba el sendero del bosque de Cambre. Nadie aparecía por allí, como no fuera un lugareño que llevaba, montado en un burro, una carga de leña. El sendero no era más que un tajo de polvo entre los árboles.
- ¿Lo vé? -Preguntaba. Y sentenciaba:
- Yo anduve muchos caminos, y me importa un rábano el camino del calvario, el camino de Santiago y todas las autopistas. Porque sepa usted, vaya sabiendo, que todo lo que hay para ver en el mundo, y en el alto cielo, pasa por ese caminito ahí.
miércoles, 24 de junio de 2009
Don Aldemar, Cazador
Don Aldemar fue un gran aficionado a la caza, y ya nos había contado algo cuando nos contó de la lesión en su dedo meñique. Le gustaba salir de madrugada con sus perros y atrapar algún animal para engrosar las provisiones de la casa. Otras veces, alguien lo llamaba para que cazara animales que se estaban comiendo sus cultivos, como estos guatines del video.
Hoy don Aldemar ya no caza y prefiere alimentar a estos animalitos, algo que tan bien sabe hacer
Hoy don Aldemar ya no caza y prefiere alimentar a estos animalitos, algo que tan bien sabe hacer
viernes, 19 de junio de 2009
Las albóndigas del L E Y
Muchos recuerdos tengo de la infancia con Don Aldemar, pero pocos tan dulces como el de las albóndigas del LEY; y no porque fueran especialmente sabrosas (aunque recuerdo que lo eran) sino porque ese era un pequeño secreto nuestro, un beneficio que ningún otro nieto o hijo disfrutó, mi codiciado privilegio, una prueba más (entre tantas otras) de que yo era su favorito, con la seguridad de que lo iba a seguir siendo (como efectivamente lo sigo siendo y con toda seguridad lo seré).
Ni él ni yo recordamos qué diligencias eran las que había que hacer, pero recordamos que bien podían ser al otro lado de la ciudad, Don Aldemar se las arreglaba para pasar por el almacén LEY y convidarme una de esas albóndigas antes de regresar a la casa.
Ni él ni yo recordamos qué diligencias eran las que había que hacer, pero recordamos que bien podían ser al otro lado de la ciudad, Don Aldemar se las arreglaba para pasar por el almacén LEY y convidarme una de esas albóndigas antes de regresar a la casa.
viernes, 12 de junio de 2009
La Ceniza del volcán
En 1985 el volcán nevado del ruiz hizo erupción, pero días antes cubrió la ciudad de manizales con una gruesa capa de ceniza. El volcán siguó emanando ceniza unos meses más, y Don Aldemar recuerda cómo fue ese primer día
miércoles, 10 de junio de 2009
La Casa - Eduardo Galeano
Había sido albañil desde la infancia. Cuando cumplió dieciocho años, el servicio militar lo obligó a interrumpir el oficio.Lo destinaron a la artillería. En la práctica del tiro de cañón, debía disparar contra una casa vacía, en medio del campo. Le habían enseñado a tomar puntería, pero no pudo hacerlo. El había construido muchas casas, y no pudo hacerlo. A los gritos le repitieron la orden, pero no pudo. El sargento lo alzó por los hombros, lo sacudió, exigió un porqué. El quería decir que una casa tiene piernas, hundidas en la tierra, y tiene cara, ojos en las ventanas, boca en la puerta, y tiene en sus adentros el alma que le dejaron quienes la hicieron y la memoria que le dejaron quienes la vivieron. Eso quería decir, pero no lo dijo. Dijo:
—Una casa... es una casa.
Si decía lo que quería decir, iban a fusilarlo por imbécil. Diciendo lo que dijo, marchó preso.
En un fogón de las sierras argentinas, en rueda de amigos, Carlos Barbaresi cuenta esta historia de su padre. Ocurrió en Italia, en tiempos de Mussolini.
Eduardo Galeano
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(Para recordar, la entrada que habla de Don Aldemar, Constructor)
lunes, 8 de junio de 2009
Don Aldemar, constructor
Don Aldemar siempre ha sido un hábil constructor. Con madera, guadua, concreto o ladrillo ha levantado casas, establos y otras estructuras. Una vez íbamos en bus por manizales y al ver una casa cerca al barrio prado la señaló y dijo: "Esa casa la construí yo". Imaginé si la dueña de entonces sería la misma de ahora y qué gusto podría darles a los actuales habitantes conocer a la persona que construyó la casa en la que viven. Me acordé del cuento de Eduardo Galeano sobre la casa que un artillero italiano se negó a destruir, creo que a don Aldemar le encantaría escuchar ese relato (que pueden leer AQUI)
En este video, Don Aldemar comienza a construr un gallinero.
En este video, Don Aldemar comienza a construr un gallinero.
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