martes, 15 de septiembre de 2009

Los Hijos - Eduardo Galeano

(Mi tío Ancízar y yo, pocos días después de su accidente)

Yo tenía nueve años cuando don Aldemar sufrió el accidente en el cual perdió su dedo pulgar (que le impide realizar tareas sencillas como abrir un huevo) y tenía 28 cuando mi tío Ancízar tuvo el accidente en el cual perdió dos falanges. Dicen quienes pudieron ver a Don Aldemar en esas dos ocasiones, que más dolor, tristeza y angustia le causaron las heridas de su hijo que la suya propia (que fue mucho más grave) y que decía que de buena gana hubiera soportado nuevamente ese dolor para que Ancízar no tuviera que padecerlo.

Por esta razón (y por muchos otros de ejemplos similares) hoy quiero compartir este muy favorito relato de Eduardo Galeano, que describe a mi abuelo en toda la extensión de su nobleza y entrega a las personas que quiere.

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Los Hijos - Eduardo Galeano

Hace once años, en Montevideo, yo estaba esperando a Florencia en la puerta de la casa. Ella era muy chica; caminaba como un osito. Yo la veía poco. Me quedaba en el diario hasta cualquier hora y por las mañanas trabajaba en la Universidad. Poco sabía de ella. La besaba dormida, a veces le llevaba chocolatines o juguetes.

La madre no estaba aquella tarde, y yo esperaba en la puerta de la casa el ómnibus que traía a Florencia de la jardinería.

Llegó muy triste. No hablaba. En el ascensor hacía pucheros. Después dejó que la leche se enfriara en el tazón. Miraba el piso. La senté en mis rodillas y le pedí que me contara. Ella negó con la cabeza. La acaricié, la besé en la frente. Se le escapó alguna lágrima. Con el pañuelo le sequé la cara y la soné. Entonces volví a pedirle:

- Andá, decime.

Me contó que su mejor amiga le había dicho que no la quería.

Lloramos juntos, no sé cuánto tiempo, abrazados los dos, ahí en la silla.Yo sentía las lastimaduras que Florencia iba a sufrir a lo largo de los años y hubiera querido que Dios existiera y no fuera sordo, para poder rogarle que me diera todo el dolor que le tenía reservado.

miércoles, 2 de septiembre de 2009

Otra aventura de cacería

Don Aldemar disfrutaba tanto siendo cazador que a veces no consideraba los riesgos que podía traerle esa actividad. En este video cuenta una aventura de caza en la cual corrió grave peligro al caer al río crecido.

jueves, 20 de agosto de 2009

Don Aldemar, Serenatero

Cuando Don Aldemar tenía 15 años, se iba con su hermano Diego y su Primo Raúl a dar serenatas en las noches de Luna. Don aldemar no sabía tocar ningún instrumento, tampoco sabía cantar, pero estaba presente porque a veces les abrían la puerta, les invitaban chocolate o traguito y podían bailar con las muchachas de la casa.


domingo, 16 de agosto de 2009

El primer carro en Marulanda

Marulanda (Caldas) es actualmente un municipio pequeño y aislado de Caldas. En los años 40 era aún más pequeño y más aislado, y Don Aldemar iba con frecuencia desde Salamina cuando era arriero. En una ocasión, fue contratado para llevar hasta allá, a lomo de mula y junto a otros arrieros, un automóvil desarmado (que resultó siendo la sensación entre los lugareños)



jueves, 23 de julio de 2009

La Memoria Colectiva

(Click en la foto para ampliarla)

Esta es la foto reciente más completa que se tiene de la familia de Don Aldemar. Allí aparecen: Su esposa, dos hermanos, una cuñada, seis hijos, nueve nietos, tres bisnietos, un sobrino, una nuera, un yerno, dos sobrinas-nietas y un yerno-nieto. Faltaron pocos (ojalá que para la próxima foto estén presentes).

Gabriel García Márquez dijo que "la vida no es como uno la vivió sino como uno la recuerda", y en este blog he tratado de recoger la vida de Don Aldemar, tal y como él la recuerda. Sin embargo, esos recuerdos no están exentos de ser imprecisos o distorsionados, y no porque a Don Aldemar le esté fallando la memoria (ya quisiera yo tener su memoria cuando tenga su edad) sino porque su memoria haya hecho la trampita para recordar las cosas de una manera diferente, a fin de que el recuerdo sea más grato o más fácil de retener.

Por eso quisiera contar con el resto de la familia para esta reconstrucción de la historia. Es necesario recoger muchos puntos de vista, opiniones y comentarios, que sin duda complementarán y enriquecerán los relatos de mi abuelo. Queremos armar, entre todos, la memoria colectiva de nuestra familia.

Espero que todos se pasen por aquí.

lunes, 13 de julio de 2009

Breve biografía de Don Aldemar (II)

(Esta es la continuación de esta entrada)

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En Manizales, Don Aldemar y su Familia comenzaron a vivir en el Barrio Fátima, en una casa de un pisito que con su trabajo convirtió en una de dos pisos y balcón. A finales de 1982 se vende esa casa y comienza un peregrinaje por toda la ciudad, cambiando de domicilio casi una vez al año. Entonces viven (en ese orden) en el Centro (1983), el Bosque (1984), El Centro (1985), Campohermoso (1986-1990), San Joaquín (1991-1992), Parque Liborio (1993), La Galería (1994) y Parque Caldas (1995). Don Aldemar trabajó en la fábrica de Herragro hasta 1989 cuando cumplió la edad de jubilación. En ese tiempo también fue obrero constructor, comerciante (Tenía un local en San Andresito) y trabajó en la fábrica de Arepas de la familia.

En 1996 la familia se muda a La Unión (Valle del Cauca) y cuatro años después se muda a la vereda Coconuco, en Versalles, donde reside desde entonces. En ese lugar se encuentra muy a gusto y procura salir de allí lo menos posible.

La mayoría de los videos han sido grabados allí.

miércoles, 8 de julio de 2009

Ese caminito ahí


En esta foto Don Aldemar quizá esté señalando el camino que pone límite a la finca en la que vive actualmente, o quizá esté señalando la espectacular panorámica que disfruta desde su ventana, pero con toda seguridad está feliz porque señala un lugar increíblemente hermoso que le hace sonreír.

Y es que si de algo estamos seguros quienes conocemos a Don Aldemar es que no existe otro lugar en el que prefiera estar que en la finca donde habita desde hace ya varios años, y como Don Aldemar ha sido arriero, buscador de oro, obrero constructor, obrero mecánico, pescador, cazador, conductor de camión, comerciante de productos agrícolas, comerciante de almacén, cantinero, agricultor, criador de animales y quién sabe qué más, me parece que este relato de Eduardo Galeano aplica muy bien para rendirle homenaje a mi abuelo (Salvo por lo de "maestro blasfemador"), que después de haber recorrido el mundo entero prefiere mirar ese caminito ahí.

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EL CAMINO DE JESÚS (EDUARDO GALEANO)


(...) Jesús Babío, nacido en el pueblo de Cambre, era maestro albañil, maestro fontanero, maestro carpintero y maestro blasfemador. Hacía bien todo lo que hacía (...)

Aquel obrero errante había trabajado en Inglaterra, Holanda, Noruega, Alemania y hasta en Cataluña.

Sus relatos siempre terminaban igual. Con el martillo señalaba el ventanal, invadido por los pájaros, y más allá señálaba el sendero del bosque de Cambre. Nadie aparecía por allí, como no fuera un lugareño que llevaba, montado en un burro, una carga de leña. El sendero no era más que un tajo de polvo entre los árboles.

- ¿Lo vé? -Preguntaba. Y sentenciaba:
- Yo anduve muchos caminos, y me importa un rábano el camino del calvario, el camino de Santiago y todas las autopistas. Porque sepa usted, vaya sabiendo, que todo lo que hay para ver en el mundo, y en el alto cielo, pasa por ese caminito ahí.

miércoles, 24 de junio de 2009

Don Aldemar, Cazador

Don Aldemar fue un gran aficionado a la caza, y ya nos había contado algo cuando nos contó de la lesión en su dedo meñique. Le gustaba salir de madrugada con sus perros y atrapar algún animal para engrosar las provisiones de la casa. Otras veces, alguien lo llamaba para que cazara animales que se estaban comiendo sus cultivos, como estos guatines del video.

Hoy don Aldemar ya no caza y prefiere alimentar a estos animalitos, algo que tan bien sabe hacer

viernes, 19 de junio de 2009

Las albóndigas del L E Y

Muchos recuerdos tengo de la infancia con Don Aldemar, pero pocos tan dulces como el de las albóndigas del LEY; y no porque fueran especialmente sabrosas (aunque recuerdo que lo eran) sino porque ese era un pequeño secreto nuestro, un beneficio que ningún otro nieto o hijo disfrutó, mi codiciado privilegio, una prueba más (entre tantas otras) de que yo era su favorito, con la seguridad de que lo iba a seguir siendo (como efectivamente lo sigo siendo y con toda seguridad lo seré).

Ni él ni yo recordamos qué diligencias eran las que había que hacer, pero recordamos que bien podían ser al otro lado de la ciudad, Don Aldemar se las arreglaba para pasar por el almacén LEY y convidarme una de esas albóndigas antes de regresar a la casa.

viernes, 12 de junio de 2009

La Ceniza del volcán

En 1985 el volcán nevado del ruiz hizo erupción, pero días antes cubrió la ciudad de manizales con una gruesa capa de ceniza. El volcán siguó emanando ceniza unos meses más, y Don Aldemar recuerda cómo fue ese primer día